El mortero es una mezcla de arena con gravilla, piedras o materiales de base como el cemento la cal o el yeso. Cada uno de estos componentes cumple con una función determinada que conjuntamente sirve para elevar cualquier tipo de construcción.
Los materiales áridos, como la arena o las piedras, le dan consistencia al mortero u hormigón, empleándose en diferentes proporciones en función de los diversos tipos de trabajo a realizar.
Los aglomerantes, cemento, cal o yeso, al entrar en contacto con el agua hacen que los componentes de la mezcla se unan. En función de la cantidad que contenga la masa, el mortero puede ser graso, con más áridos, o magro, que es el que presenta mayor cantidad de aglomerantes.
El agua limpia favorece la reacción de los productos aglomerantes. El mortero debe mantener siempre la humedad tanto durante su proceso de preparación como mientras se está aplicando, para que luego pueda fraguar bien y cumplir con la función de unir los diferentes elementos que compongan la pared que estemos elevando
Hay que actuar con rapidez para evitar que el mortero se fragüe antes de tiempo, aunque si esto comienza a suceder podemos rociarlo con agua para retardar el proceso de fraguado.
Artículo original de consumer.es
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